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1 Corintios 12:12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo”.

Por: Nelly Jácome de Pérez

El cuerpo humano consta de muchos componentes diferentes, pero es una unidad. Hay muchos órganos internos ocultos y una multiplicidad de miembros externos visibles. Pablo utiliza esta interrelación de cada aspecto del cuerpo humano para ilustrar la hermosa importancia de cada miembro del cuerpo de Cristo para el conjunto, y cómo debe funcionar e interactuar con todos los demás miembros. En el cuerpo de Cristo cada miembro tiene una función única y necesaria.

El cuerpo de Cristo es un organismo vivo y dinámico, compuesto por muchos miembros que funcionan juntos. Aunque, los miembros del cuerpo son diferentes, cada uno cumple una función única. Todos colaboran para un mismo fin, funcionando en perfecta armonía. 

Debemos reconocer que todos los miembros dentro del cuerpo de Cristo son importantes. Dios, en su sabiduría, los ha colocado donde deben estar, y cada uno tiene un propósito que cumplir. Que el hermano con un solo talento no se frustre, porque está funcionando como parte del cuerpo. Y que el hermano con más talentos no desprecie a los que parecen más débiles, sino que les preste más atención y cuidado. Nadie es «insignificante» o «menos importante».

En las manos de Dios, todos los miembros de la iglesia, con sus diferentes talentos, son útiles, a pesar de nuestros defectos. En la iglesia, todos deben trabajar de acuerdo a sus talentos para el bien común. Esta diversidad implica que ningún don tiene más valor que otro, o que debemos envidiar a alguno que tenga un don diferente que el nuestro.

Todos, desde el que enseña hasta el que sirve en silencio, tienen un rol esencial en la obra del Señor. Todas cumplen su función para dar honra y gloria a su santo nombre.  Cuando cada uno cumple su parte, el cuerpo de Cristo funciona de manera armoniosa y poderosa para cumplir la voluntad de Dios, Amén. 

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