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Hechos 2:42 “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”.

Por: Pst. David Agustín Pérez Vera 

La iglesia primitiva no creció por casualidad, ni fue fortalecida por momentos aislados de inspiración. Su solidez provenía de una práctica constante, perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Esta perseverancia no era un acto ocasional, sino una disciplina diaria, una decisión continua de permanecer en la enseñanza.

Perseverar implica constancia aun cuando no hay emoción, compromiso aun cuando no hay motivación visible. Es permanecer cuando otros abandonan, es seguir cuando no es fácil. En un tiempo donde todo es inmediato y desechable, la perseverancia se convierte en una virtud escasa, pero profundamente necesaria.

Amados hermanos y amigos, la enseñanza bíblica no produce resultados instantáneos, pero sí resultados permanentes. Es como una semilla que, al ser sembrada continuamente en el corazón, comienza a transformar pensamientos, actitudes y decisiones. Poco a poco, sin ruido, sin espectáculo, la Palabra Viva y Eficaz va haciendo su obra.

Muchos cristianos desean crecimiento espiritual, pero no están dispuestos a perseverar en la enseñanza. Escuchan hoy, olvidan mañana. Se emocionan un momento, pero no permanecen. Sin embargo, la madurez no es producto de momentos intensos, sino de procesos constantes.

La perseverancia en la doctrina crea raíces profundas. Y son esas raíces las que sostienen a los hijos de Dios en tiempos de prueba, de duda y de dificultad. Cuando todo alrededor se mueve, lo que ha sido sembrado en el corazón permanece.

Recordemos que el Eterno no busca cristianos ocasionales, sino discípulos constantes. Personas que no solo escuchan la Palabra, sino que permanecen en ella. Porque es en esa permanencia donde ocurre la verdadera transformación.

Que nuestra fe no sea momentánea, sino perseverante. Que no dependamos de impulsos, sino de convicciones. Y que cada día, aun en lo sencillo, decidamos permanecer en la enseñanza que da vida. Shalom.

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