2 Corintios 11:13-15 “Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
El apóstol Pablo advierte acerca de falsos apóstoles y obreros engañosos que se disfrazaban como ministros de justicia. Esto revela una realidad espiritual importante, no todo lo que parece correcto proviene verdaderamente de Dios.
El enemigo rara vez se presenta de manera evidente. Muchas veces el engaño llega envuelto en apariencia de espiritualidad, usando palabras atractivas, manifestaciones impresionantes o discursos convincentes. Por eso el cristiano necesita discernimiento espiritual y profundidad bíblica.
Vivimos en un tiempo donde muchas personas son fácilmente impresionadas por lo visible, popularidad, elocuencia, carisma o grandes plataformas. Pero el Eterno no evalúa solamente la apariencia externa, Él mira el corazón y la fidelidad a la verdad. La apariencia puede engañar temporalmente, pero tarde o temprano el fruto revela la verdadera condición espiritual. El Señor Jesús enseñó que, los árboles se conocen por sus frutos. La verdadera obra del Eterno Dios produce humildad, santidad, obediencia y exaltación de Cristo, no exaltación humana.
Es peligroso construir la fe únicamente sobre emociones o impresiones superficiales. El cristiano debe aprender a examinar todo a la luz de la Palabra. La doctrina sana actúa como un filtro espiritual que protege el corazón del engaño. También es necesario comprender que, las apariencias no solo afectan lo que escuchamos de otros, pueden afectar nuestra propia vida espiritual. Es posible aparentar firmeza mientras el corazón se enfría lentamente. Por eso el Eterno constantemente llama al cristiano a la sinceridad y a la integridad interior.
Amados hermanos y amigos, la vida cristiana no se trata de aparentar espiritualidad, sino de vivir genuinamente delante del Dios Todopoderoso. Él no busca perfección externa, sino corazones rendidos y transparentes. Hoy más que nunca la iglesia necesita discernimiento para no dejarse llevar únicamente por lo visible. Porque la verdad no siempre será llamativa, pero siempre será firme y eterna. Y quien permanece cerca del Eterno aprende a distinguir entre aquello que solo parece espiritual y aquello que verdaderamente proviene del Señor. Shalom.