2 Pedro 3:18 “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
El apóstol Pedro exhorta a los cristianos a crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo. Esto revela que la vida espiritual no debe permanecer estancada. Dios desea que Sus hijos maduren, profundicen y avancen continuamente en su relación con Él.
El crecimiento espiritual no ocurre automáticamente con el paso del tiempo. Una persona puede llevar años dentro de la iglesia y aun así permanecer inmadura espiritualmente. El verdadero crecimiento requiere disposición, humildad y una búsqueda constante del Eterno.
Crecer en conocimiento no significa solamente adquirir información bíblica. Significa conocer más profundamente el carácter de Cristo, comprender Su voluntad y permitir que esa verdad transforme la vida diaria. El conocimiento genuino siempre debe conducir a una relación más íntima con el Eterno Dios.
Pero el apóstol Pedro también habla de crecer en gracia. Esto implica depender cada vez más de Dios y menos de nuestras propias capacidades. La gracia nos recuerda que el crecimiento espiritual no es producto del orgullo humano, sino de la obra continua del Señor en nosotros. Uno de los peligros más grandes en la vida espiritual es conformarse. Pensar que ya sabemos suficiente, que ya hemos alcanzado cierta madurez o que no necesitamos seguir aprendiendo. Pero mientras más cerca está una persona del Eterno, más consciente se vuelve de cuánto necesita seguir creciendo.
La sana doctrina impulsa ese crecimiento saludable. Alimenta el alma, fortalece las convicciones y produce estabilidad espiritual. Cuando el cristiano deja de crecer, se vuelve vulnerable al desánimo, a la rutina y al error doctrinal. El Eterno desea una iglesia madura, no superficial. Personas capaces de discernir, permanecer firmes y reflejar el carácter de Cristo en medio de un mundo confundido. Cada proceso, cada enseñanza y cada prueba forman parte de ese crecimiento. Incluso los momentos difíciles pueden convertirse en herramientas de Dios para profundizar la fe y fortalecer el corazón.
Hoy el Señor sigue llamando a Su iglesia a crecer. No solamente en actividad religiosa, sino en gracia, en conocimiento y en semejanza a Cristo. Porque mientras más crecemos en Él, más firme se vuelve nuestra vida espiritual. Shalom.