Filipenses 1:6 “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Por: José Vaquero Aragundi
Todo fiel creyente de Cristo debe estar seguro de una cosa: Cuando Dios comienza una obra, no se detiene hasta completarla. Muchas veces podemos desanimarnos al luchar contra nuestras debilidades, podemos sentirnos impotentes inclusive, pero Cristo es quien nos fortalece, su Espíritu es quien nos da las fuerzas para seguir y las herramientas para salir triunfantes, y además mantenernos firmes.
La buena obra de Dios en nosotros no es de un día, es un trabajo constante que nos edifica día a día. Así como Dios hizo al mundo en seis días sin descansar, de la misma manera nos perfeccionará día a día hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo, cuando al fin seamos perfectos conforme a su voluntad.
Seamos constantes en la oración, que es nuestro medio de comunicación con nuestro Señor, mantengámonos firmes en la fe alimentada por su santa palabra para que la buena obra sea próspera en nuestras vidas y pidamos fervientemente la oportuna ayuda y socorro para no sucumbir ante nuestras debilidades, y cuando venga Cristo nos perfeccionará totalmente, Amén.