Efesios 4:14 “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
La inmadurez espiritual no siempre es evidente a simple vista. Puede esconderse detrás de entusiasmo, de actividad religiosa, incluso de buenas intenciones. Pero el apóstol Pablo revela una señal clara, el cristiano inmaduro es fácilmente movido, llevado de un lado a otro por cualquier viento de doctrina.
El problema no es la existencia de falsas enseñanzas, siempre han existido. El verdadero problema es la falta de firmeza en aquellos que las escuchan. Cuando no hay raíces profundas en la Verdad, cualquier argumento bien presentado puede parecer convincente.
El engaño rara vez se presenta como algo totalmente falso. Generalmente contiene elementos de verdad mezclados con error. Y es precisamente esa mezcla la que lo hace peligroso. Sin discernimiento, el cristiano puede abrazar ideas que parecen correctas, pero que lo desvían lentamente del fundamento verdadero.
Ser firme no es ser cerrado, sino ser establecido. Es conocer la Verdad con tal profundidad que cualquier distorsión resulta evidente. Es tener una convicción tan arraigada que no depende de lo que otros digan, sino de lo que el Eterno ya ha revelado por medio de las santas Escrituras.
La estabilidad espiritual no se logra de un día para otro. Es el resultado de una relación constante con la Palabra, de una vida de oración, de una dependencia continua del Espíritu Santo. Es un proceso, pero también es una decisión.
Hoy más que nunca, la iglesia necesita cristianos firmes. No fluctuantes, no influenciables, no inconstantes. Personas que no cambien de dirección con cada nueva enseñanza, sino que permanezcan ancladas en la Verdad.
Amados hermanos y amigos, tengamos presente que, cuando el engaño aumenta, la firmeza se vuelve indispensable. Y aquellos que están firmes no solo permanecen, sino que también ayudan a otros a no caer. Shalom.