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Hebreos 1:14 “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”.

Por: Nelly Jácome de Pérez

La palabra griega para “ministrar” se refiere a estar al servicio de los demás. Siendo siervos, se dice que los ángeles “sirven” a los creyentes, lo que en el griego original tiene la idea de alguien que sirve una mesa. 

Los cristianos que han sido salvados por gracia mediante la fe son quienes heredarán la salvación.  Fuimos justificados ante Dios cuando creímos por primera vez. Fuimos apartados para Dios, estamos siendo santificados durante nuestra vida terrenal y un día nuestra salvación se completará cuando seamos glorificados. Y los ángeles son enviados por Dios para ministrar a aquellos que han confiado humilde y reverentemente en Cristo como Salvador.

Por tanto, los ángeles no están llamados a gobernar, sino a servir, y David nos habla de ellos en el Salmo 103:20 “Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto”. Sin embargo, penosamente existe una obsesión malsana con los ángeles, que elevan el estatus de los ángeles de una manera desproporcionada a lo que dice la Palabra de Dios. 

La elevada posición le pertenece a nuestro Dios y Salvador Jesucristo, quien es el único digno de todo honor y adoración, pues es mayor que Moisés, mayor que David, mayor que Salomón y mayor que toda la multitud de huestes angélicas de Dios. Los ángeles adoran a Cristo; se inclinan ante su luz impenetrable. Adoran su nombre y cantan su poderío y santidad. 

Puesto que el Señor Jesucristo reina, puesto que es exaltado, ¿Podrás tú exaltarlo demasiado en tu corazón? ¿Lo exaltarás en tus afectos todo lo que puedas? ¿Encontrarás hoy el modo de hacerlo?. Si los ángeles le adoran y le sirven con determinación, podemos nosotros servirle vehemente, en gratitud por una salvación tan grande que nos otorgó. Cuando trabajamos en su obra, lo hacemos con gozo, nos desgastamos en Él, sacrificamos nuestro descanso y comodidad para proclamar su poderoso evangelio de salvación, le damos la preeminencia a Él en todo, Amén.

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