Hebreos 5:14 “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el hábito tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
Por: José Antonio Villegas Zambrano
El autor de la epístola a los hebreos expone una exhortación pastoral ante la sorpresa de un pobre desarrollo espiritual, hasta llegar a un estancamiento en el crecimiento de la iglesia, que debiendo ser una iglesia maestra en las Escrituras, aún necesitaba de los rudimentos iniciales de la fe. La palabra “Discernimiento” proviene del término griego “diakrisis”, que denota la capacidad de distinguir con precisión matemática, separar lo verdadero de lo falso, examinar y emitir un veredicto. El discernimiento es la facultad defensiva que tiene la iglesia para evitar ser engañada.
El “alimento sólido” representa las verdades más profundas de la sana doctrina, el consejo completo y las demandas más altas de Dios hacía la práctica de la de la santidad. La iglesia en estos tiempos se encuentra bajo el peligro de un deterioro en el crecimiento espiritual, donde la membresía prefiere una dieta basada exclusivamente en discursos motivacionales o de cortos tiempos y promesas de prosperidad material terrenal.
El desarrollo del discernimiento se fortalece a través del “hábito” y el ejercicio continuo de contrastar toda enseñanza humana con el canon inerrante de las Sagradas Escrituras. Una iglesia que carece de discernimiento es incapaz de identificar cuándo una ideología so una filosofía se ha infiltrado en su mensaje. Se requiere que la congregación desarrolle una agudeza mental iluminada por el Espíritu Santo para rechazar el error con contundencia y abrazar la verdad con devoción.
Cada iglesia local debe transformarse en una escuela de desarrollo del conocimiento profundo de las Sagradas Escrituras, donde se capacite a los hermanos para pensar de manera bíblica y responder con solvencia ante los cuestionamientos morales e ideológicos de nuestra era.
Amada iglesia, sean animados a abandonar toda apatía intelectual y a madurar con urgencia en el conocimiento de la Palabra de Dios. No nos conformemos con una fe superficial basada en emociones, sino procuremos el alimento sólido de las Escrituras que afirma los pies sobre la Roca de la Verdad que es en Cristo Jesús discerniendo y aprovechando bien los tiempos porque los días son malos, Amén.