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Lucas 9:62 “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.

Por: José Vaquero Aragundi

Para seguir a seguir a Cristo, se requiere de una firme decisión y un compromiso sincero. El evangelista Lucas nos escribió las palabras de Jesús cuando usó el ejemplo de una persona que ara la tierra. Mientras se usa el arado, se debe mirar siempre hacia adelante mientras se mantiene un rumbo en línea recta. Si el que ara de rato en rato mira atrás, tendrá como resultado un surco desviado y todo se habrá echado a perder.

La vida espiritual del cristiano funciona de la misma manera. Aunque queramos avanzar en el camino del Señor, si continuamos atados a nuestro pasado; ya sea a nuestros errores, relaciones, hábitos o estilo de vida que llevábamos antes de conocer a Cristo. Esa mirada atrás puede llevarnos a perder el rumbo y hacer que nuestro camino (o surco del arado) ya no sea recto ni adecuado.

Nuestro Señor Jesucristo no nos está diciendo que debemos olvidar todo lo que hemos vivido, nos está recordando que jamás permitamos que el pasado afecte nuestro presente caminar con Dios. Al poner nuestra mano en el arado, debemos seguir con constancia la labor encomendada por Dios y dejar de mirar atrás, si queremos tener un buen término, que en la vida cristiana es la vida eterna.

La constancia es el requisito, tanto al arar la tierra como al seguir las pisadas de Jesús. Reflexionemos hermanos: ¿Qué cosas mi pasado me están impidiendo avanzar en la senda angosta? ¿Estamos mirando atrás de rato en rato o tenemos puesta la mirada en el autor y consumador de la fe?. 

Sigamos adelantes firmes y constantes el servicio a Dios y en nuestro crecimiento espiritual, que la paga de nuestro jornal no tiene precio: Una vida eterna junto a nuestro buen Pastor Jesucristo.

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