Estamos Ubicados en:
Ximena 421 y Padre Solano,
info@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216
Berajot
berajot@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216

Marcos 10:45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Por: Daniel Mora Jiménez

Cuando nos unimos a la Iglesia de Cristo debemos entender que nuestro propósito no es conformar un club de personas selectas, sino crear un lugar seguro para aquellos que están cargados y cansados de la esclavitud y del yugo del pecado, por ende, en esta visión el cristiano debe adaptar su vida en interés y afecto a los demás. Ya no podemos contemplar el dolor de alguien y quedarnos quietos, la biblia nos llama a llorar junto con los que lloran, es decir, mostrar una actitud compasiva por nuestro prójimo. Es así como la vida del cristiano se centra en una sola palabra “Servir”.  

El evangelio de Marcos nos da un ejemplo de servicio por medio de nuestro Señor Jesucristo quien dijo: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. En un mundo que busca reconocimiento, poder y protagonismo, Cristo redefine la grandeza. Su misión no estuvo centrada en recibir, sino en entregarse. El servicio, según la ética del Reino, no es una opción secundaria, sino el camino que revela el verdadero propósito de nuestra vida en Dios.

El servicio en el Reino de Dios nace del amor y se expresa en la entrega. Jesús no solo enseñó sobre servir, sino que lo vivió de manera visible, culminando su servicio en la cruz. Esto nos muestra que servir no siempre será cómodo ni visible, pero sí profundamente significativo. El propósito del servicio no es la exaltación personal, sino la redención, la restauración y el bienestar de otros. Cuando servimos siguiendo el ejemplo de Cristo, participamos activamente en la obra de Dios, siendo que cada acto de servicio, por pequeño que parezca, se convierte en un reflejo del evangelio. Servir es una forma concreta de amar, de encarnar la gracia y de manifestar el carácter de Cristo en nuestra vida diaria, ya sea en la iglesia, en la familia o en la sociedad.

Usamos cookies para una mejor experiencia de usuario.