1 Pedro 5:9 “Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”
Por: José Antonio Villegas Zambrano
La iglesia del Señor se encuentra bajo constante el sutil ataque de un enemigo espiritual que busca desestabilizar su testimonio y destruir su unidad. El apóstol Pedro nos advierte de manera directa sobre la realidad de esta guerra espiritual y nos ordena tomar una postura de resistencia inquebrantable. La palabra “Firmes” en este contexto traduce el término griego “stereos”, que se refiere a algo sólido, compacto, duro, que no se dobla ni se quiebra. Esta resistencia no se basa en estrategias o el esfuerzo humano, sino en una fe madura y enteramente cimentada sobre La Roca firme.
El adversario opera frecuentemente a través del desánimo, y la infiltración de ideologías falsas que intentan restar importancia a los mandamientos eternos de Dios. Ante estas presiones, la iglesia no puede permitirse adoptar una postura de neutralidad o de cobardía espiritual para complacer a la sociedad secular.
¿Estamos dispuestos a sostener la verdad de las Escrituras aun cuando eso implique enfrentar el menosprecio, la crítica o el aislamiento por parte del mundo actual?
Resistir firmes en la fe significa tener convicción de que la Palabra de Dios es nuestra única norma innegociable de vida.
Una de las tácticas más destructivas del enemigo es hacernos creer que estamos completamente solos en medio de nuestras batallas y padecimientos particulares. Sin embargo, el Espíritu Santo nos recuerda que formamos parte de un cuerpo, una gran familia de fe que experimenta las mismas presiones en diferentes sitios de la tierra. Este conocimiento debe fortalecer nuestro espíritu cooperativo y recordarnos la importancia de interceder activamente por la iglesia en todo el mundo. El ejemplo de fidelidad en contextos de opresión que vivió la iglesia en sus primeros años debe inspirarnos a valorar y defender la libertad y la verdad que hoy podemos vivir.
No peleamos de manera aislada. Cuando nos mantenemos unidos bajo la dirección del Buen Pastor, las fuerzas del Hades no pueden prevalecer contra la iglesia de Cristo. Cada reunión de oración y cada estudio bíblico consciente se transforman en trincheras espirituales.
Amada iglesia. Que nuestra fe sea sólida como el diamante, capaz de resistir el fuego de la prueba sin perder su pureza original. Confiemos plenamente en el Dios de toda gracia, aunque ahora tengamos que padecer un poco de tiempo. Pues el mismo nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá en su reino sempiterno, Amén.