2 Corintios 9:8 “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
Pablo resalta el poder de Dios para proveer abundante gracia, asegurando que siempre tengamos lo necesario para las buenas obras. El énfasis está en todo: Dios siempre proveerá en todo lo posible. No solo nos proveerá con abundancia, sino que nos capacitará para rebosar de bendiciones. La expresión que Pablo usa en el versículo 8, «tener siempre en todas las cosas», implica un estado de completa suficiencia.
Cada cristiano es un recipiente de la abundante y asombrosa gracia de Dios dada a conocer a través de Jesucristo en Su maravilloso regalo de perdón y redención por Su sangre (Romanos 5:15). Su generosidad al mostrar gracia a los pecadores es nuestro ejemplo. La gracia de Dios que se derrama sobre nosotros debe reproducirse en nuestra gentileza hacia los demás. Y ya que la gracia de Dios abunda en un suministro infinito, sin medida, nosotros que la recibimos debemos mostrarla a los demás sin medida ni mezquindad.
Dios suplirá nuestras necesidades en todo momento y en todas las cosas cuando le demos con fidelidad. Él continuamente nos capacita para recibir abundante gracia y nos provee todo lo que necesitamos. Dios desea que Su pueblo en cada generación sea generoso de corazón. Quiere que sus hijos confíen en que “poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia”. Y Él provee generosamente todo lo que necesitamos.
Padre Celestial, hoy vengo ante ti con un corazón agradecido. Reconozco que tú eres mi proveedor. Te pido que suplas cada necesidad en mi vida, ya sea física, emocional o material. Confío en tu gran amor y en tus riquezas en Cristo Jesús. Quita la preocupación de mi mente y ayúdame a descansar en tu fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.