Apocalipsis 3:11 “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.
Por: Ericka Herrera de Avendaño
El mensaje del Señor a la iglesia de Filadelfia es un recordatorio urgente de que la salvación y las recompensas eternas requieren una perseverancia activa. “Retén lo que tienes” es una orden de firmeza absoluta. Dios te ha dado dones, promesas, una identidad de hijo y una misión; el enemigo tratará por todos los medios de que sueltes esas verdades.
Ser sobrios es reconocer el valor infinito de lo que hemos recibido para no cambiarlo por las lentejas del pecado o de la aprobación humana. Velar sobre nuestra “corona” no significa vivir con miedo a perderla, sino con la responsabilidad de quien custodia un tesoro real. La constancia se prueba cuando el mundo nos ofrece atajos más fáciles que el camino de la cruz. La sobriedad nos permite ver que cualquier cosa que nos haga soltar nuestra integridad es una trampa.
Velar implica examinar si hay “ladrones” de corona en nuestra vida: el descuido, la tibieza, el orgullo o la falta de oración. Si no retenemos con fuerza nuestra fe, la inercia del mundo nos la arrebatará. Este devocional te invita a que abraces con fuerza la Palabra y el servicio. No permitas que nadie, ni ninguna situación, te robe el gozo de tu llamado o la excelencia de tu servicio.
La firmeza consiste en no ceder ni un milímetro de terreno al adversario. Hoy, declara que lo que Dios ha puesto en tus manos es sagrado y que lo retendrás con la ayuda del Espíritu Santo hasta el final. La recompensa es para los que permanecen, para los que velan y para los que son sobrios en su estima de las cosas espirituales. Iglesia, sé guardián de tu propia herencia eterna y permanece firme en la esperanza.