Judas 1:3 “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
Judas escribe con urgencia a la iglesia exhortándola a contender ardientemente por la fe que ha sido dada una vez a los santos. Estas palabras revelan que, la verdad del evangelio no debe ser tratada con indiferencia. Existe una responsabilidad espiritual de preservar, proteger y defender la fe bíblica frente al error y la distorsión.
Defender la fe no significa entrar en discusiones carnales o actuar con arrogancia espiritual. La verdadera defensa de la verdad nace del amor por Dios y del compromiso con Su Palabra. No se trata de ganar debates, sino de permanecer fieles a aquello que el Señor ha revelado.
La fe cristiana siempre enfrentará oposición. Desde los primeros tiempos de la iglesia surgieron falsas enseñanzas, doctrinas distorsionadas y filosofías humanas que intentaban apartar a los creyentes de la verdad. Y hoy continúa sucediendo. Vivimos en un tiempo donde muchas voces intentan redefinir el evangelio según las preferencias culturales y emocionales del hombre.
Amados hermanos y amigos, por eso la iglesia no puede vivir espiritualmente dormida. El cristiano necesita conocer la verdad profundamente para poder reconocer el error cuando aparece. Nadie puede defender aquello que no conoce. Y es precisamente la falta de profundidad bíblica lo que hace a muchos vulnerables al engaño.
Sin embargo, la defensa de la fe no ocurre solamente con palabras, también ocurre con la vida. Un cristiano que vive conforme a la verdad se convierte en un testimonio poderoso del evangelio. La integridad, la fidelidad y la perseverancia son formas visibles de defender aquello que creemos.
Judas habla de contender “ardientemente”. Esto implica compromiso, esfuerzo y determinación. La verdad vale la pena ser defendida porque en ella hay vida, salvación y libertad. El enemigo busca debilitar la convicción de la iglesia porque sabe que una iglesia confundida pierde autoridad espiritual. Pero el Eterno sigue levantando hombres y mujeres que aman Su verdad por encima de la comodidad o la aceptación humana. Personas dispuestas a permanecer firmes aun cuando la presión del mundo aumente.
Defender la fe también implica transmitirla fielmente a las siguientes generaciones. Porque la verdad que hoy preservamos será la base espiritual de aquellos que vendrán después de nosotros. Y en medio de un mundo lleno de confusión, la iglesia está llamada a seguir proclamando con firmeza que Cristo sigue siendo el único camino, la única verdad y la única esperanza para el hombre. Shalom.