Colosenses 3:23-24 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
La frase: “hacedlo de corazón, como para el Señor” es un mensaje liberador, ya que si hago todo de corazón para el Señor, todas las ambiciones de impresionar a los demás se irán y mi propósito será agradar a Dios. Hermano nunca olvidemos que al Señor servimos, él nos ha dado oportunidades de trabajar, y nuestro trabajo es una prueba de amor hacia Él si lo hacemos de corazón y Él nos sorprenderá con sus gloriosas recompensas.
Un trabajo mediocre y la ociosidad no tienen lugar en la vida cristiana. El hijo de Dios debe mantener su integridad en todo momento…. tanto en la casa, como en el trabajo. Trabajar para Dios, en vez de trabajar para la gente, cambia nuestra perspectiva, cuando comparamos nuestras labores, ¡con lo que Jesús ha hecho por nosotros!.
¡Nuestro esfuerzo se vuelve una ofrenda para Dios! Nosotros no solo adoramos a Dios en la iglesia los domingos, sino que nuestro trabajo de toda la semana es una ofrenda de adoración y agradecimiento para nuestro Dios, que nos ha dado todo lo que tenemos. ¡Él es digno de nuestro mayor esfuerzo!. Si eres hijo del Rey, ¡todo lo que hagas es para Su gloria! Tu labor es una expresión de tu amor por Dios. Considera el esfuerzo y la actitud, que estás demostrando, mientras haces tus labores. ¿Le das gloria a Dios?.
Padre Celestial, te rogamos que en todas las actividades que cada uno realice, nos ayudes a trabajar con entusiasmo y de una manera que te honre, pues a ti te servimos. Señor, ayúdanos a trabajar con diligencia, inteligencia y sabiduría, con integridad y humildad, con un carácter semejante al de Cristo en todo lo que hagamos hoy. Dios, ayúdanos a trabajar con entusiasmo, a mantener nuestros ojos fijos en ti, Jesús, como aquel a quien buscamos agradar, honrar y glorificar. Y Dios, te rogamos que nos ayudes a trabajar de tal manera que, por tu gracia en nosotros, recibamos tu herencia como recompensa, en el nombre de Jesús, amén.