Gálatas 6:9-10 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
Pablo, quizá mejor que nadie, sabía lo agotadora que puede ser la batalla espiritual. Termina sus advertencias acerca del pecado, las obras de la carne y el engaño del mundo, animando a los gálatas, y a todos los creyentes, a recordar la gozosa cosecha que segaremos si perseveramos en hacer el bien. “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”. Plantar es trabajo duro! Y cuando tú plantas en el Espíritu, muchas veces, puede ser un trabajo agotador. Tu entusiasmo puede comenzar a decaer. Para alentarnos, Pablo nos recuerda cual es la meta: una cosecha espiritual, y una recompensa espiritual.
Todos sabemos lo que significa hacer el bien y no el mal. Pablo acaba de resumir en Gálatas 5:19-26 las obras de la carne (que son hacer el mal) y el fruto del Espíritu (que resulta en hacer el bien). Hacer el bien implica someterse al Espíritu y mostrar el fruto que produce—amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Cuando estas cosas dominan nuestras vidas, hacer el bien es el resultado inevitable.
Pablo nos muestra el premio al final, más allá de nuestras fatigas: a los que perseveran en hacer el bien se les promete cosechar recompensas. Cuando nos desanimamos, la presencia reconfortante del Espíritu Santo trae alivio y gratitud a nuestros corazones y gloria a Dios. Al igual que el sembrador de la semilla debe esperar la cosecha, el cristiano debe esperar pacientemente las recompensas que inevitablemente vendrán del Dador de todas las cosas buenas (Santiago 1:17).
No nos rendiremos, porque nuestro Señor es fiel. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). ¡Así que no te desanimes¡, ¡Sigue adelante!, persiste en la fe !Que la cosecha será abundante para la gloria de Dios!, Amén.