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Mateo 25:21 “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

Por: Nelly Jácome de Pérez

Esta parábola sirve como un llamado al creyente a vivir fielmente de acuerdo con la voluntad de Dios, usando sus talentos, tiempo y recursos de una manera que lo honre. Es un estímulo para ser diligentes y confiables en todos los aspectos de la vida, ya sea en el trabajo, las relaciones o el servicio a los demás; sabiendo que estas son oportunidades para demostrar fidelidad. Esta perspectiva insta a los creyentes a considerar sus vidas como una mayordomía, donde son cuidadores de los dones que Dios les ha otorgado y llamados a usarlos para el bien común y la gloria de Dios. 

Es importante, saber que esta parábola asegura a los creyentes que su fidelidad y diligencia no pasan desapercibidas y que hay un profundo gozo y satisfacción al entrar «en el gozo de tu Señor».  Para los cristianos de hoy, la parábola del siervo fiel es un poderoso recordatorio de la importancia de vivir con conciencia. Desafía a los creyentes a examinar cómo están utilizando sus dones y a buscar la excelencia en todos sus esfuerzos como un acto de adoración. También subraya la importancia de ser fiel en las cosas pequeñas, alentando a los creyentes, que incluso prestando ese servicio, estamos demostrando fidelidad a nuestro Dios. 

Cuando somos fieles con la bondad, la gracia, los talentos, los recursos, el tiempo, todo lo que nos ha confiado, encontramos gozo en nuestra relación con Jesús, nuestro Señor, nuestro Maestro. Solo quiero que pienses en cómo se ve esto hoy, en tu vida, en la mía. Cómo podemos vivir hoy de tal manera que al acostarnos cada noche, Jesús nos diga: «Bien hecho, siervo bueno y fiel. Fuiste fiel con las oportunidades, con las responsabilidades, con los recursos, incluyendo tu tiempo, tu dinero y tu atención. ¿Eres fiel con lo que te encomendé hoy?.

Hacer la obra de Dios y crecer en el carácter cristiano obedeciendo a Dios durante esta vida, nos puede preparar para cualquier labor que Cristo nos asigne en el Reino de Dios. Cuando me pare ante mi Señor algún día, anhelo escucharlo decirme:”¡Bien hecho, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; participa del gozo de tu Señor!”, Amén.

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