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Filipenses 1:27 “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio.”

Por: José Antonio Villegas Zambrano

El apóstol Pablo realiza una demanda directamente hacia la conducta de la iglesia, enfatizando que la firmeza doctrinal debe manifestarse en un estilo de vida íntegro independientemente si son observados o no por sus lideres. La palabra “Comportéis” se traduce originalmente del término griego “politeuomai”, que significa vivir como ciudadanos de un reino, cumplir con los deberes civiles que esto implica. Si los creyentes somos embajadores en nombre de Cristo del Reino de Dios en la tierra, nuestro comportamiento debe reflejar la naturaleza y carácter de quien nos envió.  La pureza, la justicia y la verdad del Evangelio, deben reflejarse en nuestro estilo de vida de manera pública o privada sin importar si estamos siendo o no, ya que nada hay que haya de ser oculto ante la mirada de Dios.

¿Refleja nuestra vida de iglesia la verdadera unidad del Espíritu, o aun dejamos prevalecer nuestro interés personal por sobre la voluntad de Dios? 

La firmeza en la verdad no produce creyentes aislados, sino una comunión de santos que caminan en perfecta armonía y con un mismo propósito eterno.

El combate por la fe del Evangelio no se realiza con armas carnales. Sino mediante la proclamación de la sana doctrina y el testimonio de Jesucristo. Combatir unánimes implica una coordinación perfecta entre los miembros del cuerpo de Cristo, donde cada uno aporta sus dones espirituales para la edificación común. La iglesia debe permanecer como un frente unido contra los intentos del mundo al intentar redefinir la moralidad y el pensamiento para debilitar la autoridad de las Sagradas Escrituras.

No podemos defender con eficacia un Evangelio que no conocemos a fondo o que aplicamos de manera superficial en nuestra rutina diaria. Se requiere que la iglesia se nutra diariamente de oración y Biblia. La firmeza se demuestra en la determinación de predicar a Cristo crucificado y resucitado como el único camino de salvación, aun cuando este mensaje sea considerado locura.

Amada iglesia, mantengámonos firmes, en amor por la verdad de las Escrituras que nos hacen verdaderamente libres. Que nuestro testimonio sea el argumento más poderoso ante los detractores del Evangelio de Cristo. Avancemos unánimes, hombro con hombro y que la unidad inquebrantable de la congregación sea la prueba de que el Espíritu de Dios mora en nuestros corazones. Amén.

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