Estamos Ubicados en:
Ximena 421 y Padre Solano,
info@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216
Berajot
berajot@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216

Marcos 10:45 “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Por: Nelly Jácome de Pérez

El sacrificio de Jesús por los pecadores es el corazón del Evangelio. El propósito de Su vida terrenal era servir a la humanidad y ofrecer Su vida como rescate. Un rescate es un precio que se paga para liberar a alguien de la esclavitud o el cautiverio. En este contexto, la muerte de Jesús es el precio que se pagó para redimir a los pecadores de las garras de Satanás, el pecado y la muerte.

Jesús utiliza esta oportunidad para enseñar a Sus discípulos el verdadero significado de la grandeza en Su Reino. Contrasta el enfoque del mundo, caracterizado por la ambición y la rivalidad, con el enfoque divino, centrado en el servicio humilde y el sacrificio.

La grandeza en el Reino de Dios no se logra mediante privilegios o influencias terrenales, sino a través del compromiso de seguir los pasos de Cristo. Es un llamado a tomar la cruz y seguirle, incluso cuando eso signifique enfrentar persecución y sufrimiento. La grandeza en el Reino de Dios no se mide por el reconocimiento humano, sino por la fidelidad a Dios y el servicio a los demás.

El desafío para nosotros, como seguidores de Cristo, es adoptar esta misma actitud de servicio en nuestras vidas diarias. La grandeza no se encuentra en la búsqueda del poder y el reconocimiento, sino en el servicio desinteresado a los demás. Al vivir conforme al ejemplo de Cristo, podemos reflejar la verdadera grandeza del Reino de Dios en un mundo necesitado de amor y compasión.

Emulando las pisadas de Jesús, podemos encontrar significado y propósito al servir a los demás. Que podamos ser siervos unos de otros, demostrando la grandeza del Reino de Dios en nuestras vidas cada día, Amén.

Usamos cookies para una mejor experiencia de usuario.