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Romanos 14:19 “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”.

Por: Nelly Jácome de Pérez

En el Nuevo Testamento, la palabra «Edificación» aparece 12 veces, y casi todas tienen que ver con la edificación que los creyentes son llamados a impartir en los demás. Como veremos, la edificación no sólo compete a algunos, sino que involucra a cada miembro de la iglesia del Señor.

La edificación es un tema que nos compete a todos. No es una responsabilidad que implica sólo para los líderes, maestros o pastores, de la iglesia. Sino que cada creyente debe sentirse responsable por la edificación de los demás. Es por eso que Dios compara a la iglesia con un edificio, porque necesita permanente edificación. 

Debemos esforzarnos por honrar a Dios en nuestras relaciones, no siendo pendencieros, sino buscando la paz y edificando a los demás. Dios es honrado cuando buscamos la paz y cuando buscamos lo que nos edifica mutuamente, no cuando buscamos la discordia, o incluso cuando aceptamos la discordia y la tensión que no son saludables. Edifiquemos con nuestras palabras, actitudes, acciones, servicio, testimonio, enseñanza, relaciones, y con nuestro mismo carácter, etc. La paz y la edificación mutua son escurridizas, difíciles de atrapar. Debemos poner todo nuestro esfuerzo en conseguirlas. Hay cosas que no ayudan para la mutua edificación. Debemos ser lo suficientemente maduros y atentos para discernir y perseguir «todo» y «sólo» aquello que contribuya a la edificación de los demás, a la vez que vamos desechando aquello que no edifica, Amén.

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