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Romanos 16:17 “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”.

Por: Pst. David Agustín Pérez Vera 

El apóstol Pablo exhorta a la Iglesia a mantenerse alerta frente a aquellos que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que habían aprendido. Esto revela que no toda enseñanza produce edificación. Hay mensajes que, aunque parecen espirituales, terminan debilitando la fe, desviando el corazón y confundiendo a los hijos de Dios.

La falsa doctrina rara vez aparece de manera agresiva o evidente. Generalmente se presenta envuelta en palabras atractivas, razonamientos convincentes y aparentes buenas intenciones. Por eso resulta peligrosa. El enemigo no siempre trabaja a través de ataques visibles; muchas veces opera mediante pequeñas distorsiones de la verdad.

El eterno nunca llamó a su Iglesia a vivir ingenuamente. La madurez espiritual incluye discernimiento. Rechazar la falsa doctrina no significa vivir criticando todo, sino aprender a amar tanto la verdad que cualquier desviación resulte incómoda al corazón.

El problema de tolerar el error es que nunca permanece pequeño. Una pequeña desviación doctrinal puede convertirse en una gran confusión espiritual. Y cuando la verdad se mezcla con el error, la Iglesia pierde claridad, firmeza y dirección.

Sin embargo, rechazar la falsa doctrina también requiere humildad. Porque nadie está exento de ser influenciado si descuida la Palabra. La protección no está en nuestra experiencia ni en nuestras emociones, sino en permanecer cerca del Dios Eterno y Soberano y de Su verdad.

Hoy existen muchas voces compitiendo por la atención de la Iglesia. Algunas exaltan al hombre más que a Cristo. Otras prometen beneficios sin cruz, bendiciones sin obediencia o evangelios sin arrepentimiento. Pero toda enseñanza debe ser examinada a la luz de la Escritura.

Amados hermanos y amigos, la Iglesia necesita volver a amar la Verdad más que la novedad. Porque no todo lo nuevo viene del Eterno, y no todo lo popular es correcto. La Verdad eterna sigue siendo suficiente. Que nuestro corazón permanezca sensible para discernir espiritualmente y firme para rechazar aquello que intenta apartarnos del verdadero evangelio. Shalom.

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