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Romanos 8.37 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.

Por: Xavier Yánez Cando

El apóstol Pablo escribe estas palabras después de mencionar tribulaciones, angustias, persecuciones y dificultades. Sin embargo, en medio de todo esto declara una verdad poderosa: los creyentes no solo vencen, sino que son más que vencedores.

Esta victoria no proviene de nuestra fuerza, inteligencia o capacidad. La Biblia dice claramente que es “por medio de aquel que nos amó”, es decir, por medio de Cristo. Aquí encontramos el fundamento de una iglesia firme y constante: una identidad completamente centrada en Jesús.

La iglesia Cristo-céntrica entiende que toda victoria espiritual proviene de Cristo. Él venció el pecado, la muerte y el poder del enemigo en la cruz. Por eso, cuando la iglesia enfrenta pruebas o dificultades, no depende de sus propios recursos, sino de la obra perfecta de Jesús.

Cuando Cristo es el centro la iglesia camina con confianza, las pruebas no destruyen la fe y la esperanza permanece viva. El texto no dice que seremos vencedores sin problemas, sino en medio de ellos. Las dificultades no definen la identidad de la iglesia; lo que la define es su relación con Cristo.

Una iglesia firme permanece constante en la fe, no abandona su misión y sigue proclamando a Cristo aun en tiempos difíciles. Las pruebas no detienen a una iglesia Cristo-céntrica; más bien fortalecen su testimonio. 

Hoy recordemos que nuestra identidad como iglesia no está en nuestras circunstancias, sino en Cristo. Podemos atravesar dificultades, pero en Él somos más que vencedores. Permanecer firmes y constantes significa mantener nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.

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