Salmos 43:5 “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”
Por: José Vaquero Aragundi
Cuando los hijos de Coré escribieron este salmo, los hijos de Israel en general estaban atravesando los duros momentos de una cautividad en una nación extranjera. Pero tal como se recopila en este versículo, ellos jamás perdieron la fe en el Dios Todopoderoso.
Cuántas veces hemos atravesado situaciones adversas en las que nuestra alma desfallece, se abate, se turba. Pero al igual que los hijos de Coré debemos mantener nuestra fe y confianza en el Dios de nuestra salvación. Es fácil desfallecer, pero confiar en Dios es refrescante y trae bendición.
Esperar en Dios es tener confianza fe, recordemos que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. En ocasiones podremos no ver la salida de una mala situación, pero la espera en Dios es importante, Dios siempre responde.
La alabanza es importante. La alabanza en medio de la adversidad es el reflejo de nuestra confianza en Dios, tal como Pablo y Silas que, aunque estaban golpeados y encadenados en una celda en Filipos alababan al Señor. Así debemos confiar y esperar en Dios y su pronto auxilio en la dificultad.
Repitamos en nuestro corazón ¿Por qué te abates alma mía? Esperemos en el Dios de nuestra salvación, permanezcamos firmes y constantes en nuestra fe, que a su debido tiempo obtendremos la recompensa, Amén.