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Gálatas 6:9 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

Por: Marianella Layana de Jácome 

Jesús nos dejó el mayor ejemplo de servicio cuando, durante la última cena, lavó los pies de sus discípulos. Aunque esta era una tarea reservada para los siervos de la casa, Él, siendo el Hijo de Dios, se humilló para enseñar que la verdadera grandeza está en servir a los demás. Juan 13:12-14

Con este acto, Jesús mostró amor, humildad y entrega. Incluso lavó los pies de Judas, sabiendo que lo traicionaría pocas horas después. Así nos enseñó que debemos servir y amar incluso a aquellos que no se lo merecen, debemos servir sin esperar nada a cambio, reflejando a Dios en nuestra vida.

Ser fiel a Dios no es difícil cuando todo va bien. La verdadera fidelidad se ve cuando seguimos adelante, aunque estemos cansados, desanimados o cuando nadie reconoce lo que hacemos. Servimos porque amamos a Dios y queremos agradarle a Él, no porque esperamos que otros nos feliciten o nos aplaudan.

Una persona que está creciendo espiritualmente aprende a servir a los demás con humildad y amor. Cuando ayudamos, animamos o hacemos algo bueno por alguien, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús. Tal vez a veces sintamos cansancio o pensamos que lo que hacemos no tiene importancia. Pero Dios ve cada esfuerzo, cada sacrificio que hacemos para Él.  Aunque otras personas no lo noten, Dios sí lo ve y lo valora. Por eso, no nos rindamos. Sigamos sirviendo con fidelidad, porque todo lo que hacemos para el Señor tiene un propósito y una recompensa.

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