Hebreos 10:23 “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”
Por: José Antonio Villegas Zambrano
El autor de la epístola a los hebreos hace un llamado urgente a la perseverancia por medio de la expresión “Sin fluctuar” que proviene del término griego “aklines”, que describe algo que no se inclina, que carece de desviación, que permanece recto y vertical frente a cualquier tipo de peso.
La “profesión de nuestra esperanza” es la declaración pública de nuestra fe siendo cartas abiertas al mundo. La firmeza demanda una declaración inquebrantable de la verdad. ¿Hemos vacilado en la declaración pública de nuestras convicciones bíblicas? El ancla que asegura que la iglesia no fluctúe en medio de las tempestades de la vida es el atributo inmutable de Dios: “porque fiel es el que prometió”. Nuestra estabilidad no se fundamenta en la firmeza de nuestras capacidades, sino en la fidelidad de Aquel que ha dado su palabra y su pacto eterno con su pueblo. Dios no miente, no cambia de parecer y no se retracta de sus promesas. Esta certeza divina debe disipar toda duda de nuestro corazón y afirmarnos firmemente sobre la solidez de la Roca Eterna.
Cuando detectamos que la fe de un hermano está comenzando a fluctuar debido a las pruebas o al pecado, la iglesia debe actuar con rapidez para afirmarlo en la verdad doctrinal. No podemos ser indiferentes al enfriamiento espiritual de quienes nos rodean. Permanecer firmes requiere una tarea integral que implica un cuidado pastoral mutuo y continuo para que nadie retroceda.
Amada iglesia del Señor, los exhorto a Confiar plenamente en la fidelidad del Dios firmes y sin fluctuar porque el que nos llamó y prometió es fiel. La victoria final está garantizada para aquellos que sostienen su fe y perseveran hasta el fin, Amén.