Estamos Ubicados en:
Ximena 421 y Padre Solano,
info@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216
Berajot
berajot@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216

1 de Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. 

Por: José Vaquero Aragundi.

El anhelo de Dios es nuestra santificación total. El Señor no quiere solamente restaurar una parte de nosotros, sino todo nuestro ser por completo: espíritu, alma y cuerpo. Santificación que no es una obra de nuestro sacrificio o esfuerzo, sino un acto portentoso de su infinita e irresistible gracia y del poder del Espíritu Santo.

Es necesario que la gracia de Dios lleve a cabo este proceso en nuestras vidas, a través de su Espíritu, ya que sin él nada podemos hacer. El Espíritu Santo, no solo restaura, sino que transforma cada aspecto de nuestras vidas, moldeándonos a la imagen de Cristo. Es un llamado total a la santidad que nos invita a vivir con un propósito y en obediencia; la santidad no es una opción para nosotros, sino un requisito para poder ver a Dios, debemos estar conscientes de que así estaremos realmente preparados para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

El ser guardados irreprensibles, no se trata de una perfección lograda por nuestros propios méritos, más bien es por la continua obra de Dios en cada uno de nosotros. El Señor es fiel para completar la obra que ha comenzado en nosotros (Filipenses 1:6).

¿Cómo podemos rendir cada área de nuestras vidas a Dios? Permitiendo que su Espíritu gobierne nuestros pensamientos y nuestras acciones; de esta manera nuestros deseos estarán sujetos a Dios y no a nuestras concupiscencias. Vivamos con la convicción de que es Dios quien está obrando en nosotros, santifiquémonos para su gloria y estaremos preparados para ese encuentro glorioso con nuestro salvador Jesucristo.

Usamos cookies para una mejor experiencia de usuario.