Isaías 40:31 “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.
Por: Marianella Layana de Jácome
Esperar en Dios no siempre es fácil. Muchas veces oramos, creemos y anhelamos una respuesta, pero el tiempo pasa y parece que nada sucede. Es en esos momentos cuando nuestra fe es puesta a prueba. La Biblia nos muestra que incluso hombres y mujeres de fe tuvieron dificultades para esperar. Uno de los ejemplos más conocidos es el de Abraham y Sara. Dios les había prometido un hijo, pero los años pasaban y la promesa parecía imposible de cumplir. Sara envejecía y Abraham veía cómo el tiempo avanzaba sin que nada sucediera.
La espera se volvió tan difícil que decidieron actuar por su cuenta, intentando ayudar a Dios a cumplir lo que Él había prometido. Sin embargo, aquella decisión nacida de la impaciencia les trajo dolor y dificultades.
¿Cuántas veces nos sucede lo mismo? Cuando Dios tarda según nuestro entendimiento, nos desesperamos y buscamos nuestras propias soluciones. La madurez espiritual se desarrolla cuando aprendemos a confiar en Dios incluso cuando no vemos resultados inmediatos. Una fe madura entiende que Dios no está atrasado. Aunque parezca que nada sucede, Él sigue obrando detrás de escena.
Dios cumplió exactamente lo que había prometido y Sara dio a luz a Isaac. Dios nunca había olvidado su palabra. La espera puede ser incómoda, pero también es una escuela donde Dios nos enseña dependencia, paciencia y confianza. Mientras esperamos, Él no solo está preparando la respuesta; también está preparando nuestro corazón para recibirla.
Quizá estemos esperando una respuesta. Recordemos que Dios conoce nuestra necesidad y escucha cada una de nuestras oraciones. La espera puede ser difícil, pero también es el lugar donde Él fortalece nuestra fe, nos enseña paciencia y prepara nuestro corazón para recibir lo que tiene para nosotros. Aprendamos a esperar en Dios, descubramos que sus tiempos siempre son perfectos y que su fidelidad nunca falla.