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Salmos 71:5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.

Por: Dayse Villegas Zambrano

La capacidad de esperar no es propia de los niños y los jóvenes, esto es generalmente cierto, pero no significa que a esa edad no se puede aprender y haya que darles pronto lo que quieren para que no lloren. Al contrario, uno de los objetivos de la educación temprana y escolar es entrenar al niño para que en vez de buscar gratificación inmediata sepa resistir el impulso y alcance beneficios mayores a largo plazo. Es una habilidad que nos librará de meternos en muchos problemas. 

Por supuesto, los padres que quieran enseñar a esperar a sus hijos saben que esto no es fácil. Dios también lo sabe. Los métodos que él usa para enseñar a los jóvenes a esperar nos sugieren que incluso los mejores entre nosotros somos difíciles de entrenar. 

Moisés nació escogido para ser el libertador de Israel, pero no cumplió esta labor hasta que tuvo 80 años. 

José vio pasar su juventud entre la servidumbre y la cárcel antes de que pudiese ver cumplidas las promesas que se le revelaron en sueños. 

Josué batalló desde los 40 hasta los 80 años de edad antes de poder entrar en la Tierra Prometida. 

David fue ungido muy joven, pero no fue hasta que tuvo 30 años que fue reconocido como rey en Israel. 

Hoy esta palabra es para los jóvenes y para los que siguen esperando en Dios: resistamos el impulso de cumplir nuestros deseos en nuestro tiempo y a nuestra manera. Solo nos dejará un resultado amargo. En cambio, acostumbrémonos a la seguridad que se siente en Su presencia, ese lugar en el que no nos falta nada.

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